Vuestro equipo tiene un tema que siempre vuelve y nunca se cierra. Aquí lo trabajáis con la rueda: ocho pasos conducidos por un agente, hasta el mapa que todo el mundo reconoce como suyo.
Das el nombre del grupo, el tema atascado y los correos del equipo (de 5 a 8 personas, tú incluido). Cada uno recibe una invitación personal.
La sala es asíncrona: cada uno entra cuando puede. Las aportaciones son anónimas por defecto —una voz estable, sin nombre— y cada uno puede firmar la suya cuando quiera. El agente conduce el proceso, paso a paso, y no sustituye a nadie del equipo: sustituye al facilitador.
El resultado central es el mapa del tema: el dibujo que recoge todas las posiciones y que no se cierra hasta que cada persona dice «yo aquí estoy». Es lo único que sale de la sala.
Con el mapa en la mano, la rueda continúa: ponéis nombre a los bucles, decidís con cuidado mirando quién quedará tocado, hacéis un plan pequeño y con fecha, y lo probáis en el mundo real. De lo que pase aprendéis — y la rueda puede volver a girar.
La mayoría de equipos se saltan pasos: deciden sin haberse entendido, pactan sin mirar quién queda tocado — y por eso el mismo tema vuelve siempre. La rueda los hace en orden: cuatro paradas para consolidar y cuatro avances para moverse.
Y la rueda de trabajar es solo la primera de seis gafas del mismo modelo — seis maneras de mirar un equipo para que ninguna dimensión quede abandonada. Esta herramienta hace girar la primera; las otras cinco guían al agente por dentro, e irán llegando:
La rueda es el Método de Aplicación del Meta-Globàlium (Opengea SCCL), el mismo modelo que fundamenta la terapia relacional de cures.cat — aquí en su escala de origen: la de los equipos y las comunidades.
Respondedlas pensando en vuestro equipo — solos o en grupo, que es cuando dicen más. Donde se acumulen los «no», ahí tenéis las gafas que os hacen falta. Nada se envía a ninguna parte: el resultado se calcula aquí mismo.
¿Sabemos hacia dónde vamos, y todo el mundo lo sabría explicar igual?
Lo que decidimos, ¿se hace — y arraiga?
¿La gente puede decir lo que piensa sin miedo?
Cuando algo sale mal, ¿aprendemos — o lo tapamos?
Quien llega nuevo, ¿aprende rápido «cómo hacemos las cosas aquí»?
¿Sabemos cómo está de ánimos la gente — antes de que explote?
¿Tenemos claro qué es de todos, y quién lo cuida?
¿Explicamos hacia fuera lo que hacemos, con claridad y sin vergüenza?
¿Cada uno puede poner en juego su mejor talento?
Las normas que tenemos, ¿ayudan — o estorban?
¿Tenemos aliados de verdad fuera de casa?
¿El trabajo de cada día nos acerca a lo que soñamos?
Sea cual sea el resultado, aquí se empieza siempre igual: haciendo girar la rueda sobre el tema que os ha venido a la cabeza mientras respondíais. Las otras gafas, el agente ya las lleva puestas.
Recibirás el mapa del grupo: el que el equipo construye junto en el paso 3 de la rueda, cuando el grupo acuerde darlo por hecho. Es el mismo mapa que ve todo el mundo.
No recibirás nada más. Ningún resumen individual, ninguna métrica por persona, ninguna transcripción. Tampoco sabrás quién ha participado y quién no: invitas al equipo entero y la herramienta no te dirá nunca quién ha entrado, ni cuándo, ni cuánto. En una empresa, saber quién no ha entrado ya es información sobre una persona.
Las aportaciones dentro del espacio no van firmadas, salvo que quien las hace decida firmarlas. Y si alguien del equipo pide borrar sus datos, se borran sin que nadie tenga que dar explicaciones.
Esto no es una limitación: es el producto. El equipo solo habla claro si sabe que lo que diga no sube nunca hacia arriba en su nombre.
Cuatro garantías que no dependen de la buena voluntad de nadie: están cableadas en el diseño de la herramienta.
Cada persona es una voz estable sin nombre. Ni el agente sabe quién hay detrás de cada voz.
Nadie —tampoco quien convoca— recibe nunca información de quién ha entrado, escrito o callado.
Cada uno puede borrar su cuenta y sus aportaciones al instante, sin dar explicaciones. El grupo entero se borra con el acuerdo de dos personas.
Infraestructura de Opengea SCCL en Europa. Ningún uso de las conversaciones más allá del servicio: ni publicidad, ni perfilado, ni entrenamiento de modelos.
Un grupo, un tema. Tú pones los correos y cada uno decide si entra. Las invitaciones salen cuando confirmes tu correo.