Acompañamiento de pareja con inteligencia artificial: conversaciones privadas para cada miembro, mediación neutral y simulaciones para practicar las conversaciones difíciles.
Datos ficticios
Aunque las intenciones sean buenas, cada persona habla su propio lenguaje emocional y se comunica a su manera. Cuando dos lenguajes distintos se encuentran, los malentendidos aparecen con facilidad: lo que uno dice no es lo que el otro oye.
Y en relaciones desgastadas, además, tendemos a interpretar las palabras del otro de la peor manera posible. El agente hace de traductor: te ayuda a decir las cosas para que lleguen como querrías, y a escucharlas como se han querido decir.
Habla con tu agente de lo que te preocupa: escucha, valida y te ayuda a transformar los reproches en necesidades. Cuando necesites entender al otro o preparar una conversación difícil, trabaja con lo que ambos habéis consentido compartir. Todo queda en tu espacio privado.
Una sala donde estáis los dos a la vez y el agente modera en directo: reparte la palabra, detiene los bucles y os ayuda a cerrar acuerdos.
Practica una conversación difícil: el agente interpreta a tu pareja e intercala comentarios de coach para mostrarte las tensiones y cómo reformularlas.
El agente no improvisa: trabaja con las técnicas de terapia de pareja con más evidencia científica, integradas en sus instrucciones y aplicadas en cada conversación.
Detecta los «cuatro jinetes» (crítica, desprecio, defensividad, bloqueo) y enseña sus antídotos: arranque suave, apreciación, responsabilidad propia y pausas. Fomenta la ratio 5:1 de interacciones positivas.
Bajo la rabia y el reproche suele haber miedo, tristeza o necesidad de conexión. El agente ayuda a encontrar y expresar esa emoción primaria, y hace visible el ciclo persecución-retirada.
Observación, sentimiento, necesidad y petición: transformar los reproches en peticiones claras, y validar siempre antes de argumentar. Un sentimiento no se rebate; se escucha.
Muchos conflictos son perpetuos porque nacen de diferencias de carácter. El objetivo no siempre es resolverlos: también es aprender a dialogar con aceptación y hacer equipo contra el patrón, no contra el otro.
Cada técnica te la presenta con nombre cuando te hace falta —de una en una, sobre lo que estás viviendo ese día— y después la deja a un clic por si quieres releerla. Cuando la has usado de verdad y te ha funcionado, la apunta en tu cuaderno de aprendizajes. La idea es que te las lleves: un arranque suave o una pausa a tiempo sirven toda la vida, también el día que ya no uses esto.
No es decoración de marketing: estas técnicas forman parte de las instrucciones reales del agente y las aplica activamente en las conversaciones, las simulaciones y las sesiones conjuntas.
Cures.cat usa una metodología innovadora en terapia: no solo utiliza herramientas de la psicología, sino que parte de un modelo filosófico sobre cómo funciona cualquier realidad viva — una persona, una pareja, una comunidad. Es el Globàlium de Lluís M. Xirinacs (1932-2007), que sostiene que toda realidad viva se despliega a la vez en unas cuantas dimensiones que no se sustituyen entre sí: la salud no es destacar en una, sino no abandonar ninguna — cuando una queda desatendida el tiempo suficiente, el malestar acaba saliendo por ahí por bien que vayan las demás. De su tesis hemos derivado el meta-globàlium, un modelo computerizado lo bastante preciso para que una inteligencia artificial lo use como criterio y no como metáfora.
Siempre hay una parte de vuestra vida que nadie mira. La terapia va siempre donde duele —el conflicto, las emociones— y deja dimensiones enteras sin mirar. El agente lleva seis en la lista y no se salta ninguna.
¿Lo habláis todo y no cambia nada?
¿Qué habéis aprendido a hacer juntos que antes no sabíais?
¿Sabríais decir cómo estáis — y decirlo igual los dos?
¿Explicaríais igual la vida que tenéis?
¿Quién más hay, aparte de vosotros dos?
Aquello que os unió, ¿dónde está ahora?
Si las seis tienen que estar atendidas, arreglar una puede haber vaciado otra. Ordenaron el dinero y dejaron de discutir; también dejaron de mirarse. ¿Qué habéis sacrificado para conseguirlo? Es la pregunta que cierra cada vuelta, y casi nadie se la hace.
Público y de licencia libre — Opengea SCCL, CC BY-SA.
Cada miembro de la pareja tiene su cuenta y su espacio totalmente privados. Tu pareja no puede leer tus conversaciones, y el agente no las revelará nunca:
Un solo registro crea las dos cuentas vinculadas, cada una con su email y contraseña.
El agente abre él la conversación y te hace las preguntas para entender vuestro caso.
Temas por conversación, sesión conjunta moderada, check-in semanal, termómetro de la relación y ejercicios con seguimiento.
Los acuerdos que vayáis cerrando quedan recogidos en un espacio compartido, siempre con el consentimiento de ambos.
Elegid cómo queréis que os acompañemos, y cambiadlo siempre que queráis. Los recordatorios van por correo y decir cómo va la relación es un solo clic.
No hay suscripción ni permanencia. Cargas un saldo con una aportación libre (de 5 a 50 €) y cada respuesta del agente descuenta el coste real del trabajo de la IA — los tokens que consume cada conversación. Todo transparente: todos los precios llevan el 21% de IVA incluido, ves el saldo en todo momento dentro de la aplicación y cada mes recibes una factura simplificada de lo que has consumido.
Cada mensaje tuyo con la respuesta del agente suele costar entre 0,10 y 0,35 € (IVA incluido), según la longitud y profundidad de la conversación.
Una hora de sesión (15-20 intercambios) suele salir entre 3 y 7 €, IVA incluido — la mayoría quedan por debajo de los 5 €. Como referencia, una hora presencial de terapia de pareja cuesta entre 60 y 90 €.
Con una o dos sesiones por semana más los check-ins, la mayoría de parejas gastarían entre 12 y 30 € al mes, IVA incluido.
El saldo no caduca y puede recargarse cuando se quiera. Todos los importes que veis incluyen el 21% de IVA, y cada mes recibís una factura simplificada con la base imponible y la cuota de IVA desglosadas. El acompañamiento no sustituye la terapia profesional cuando esta es necesaria.
Respondedlas por separado o juntos — cuando las respuestas no coinciden, también dicen. Donde se acumulen los «no», ahí tenéis la mirada que hace tiempo que nadie pone. Nada se envía a ninguna parte: el resultado se calcula aquí mismo.
Lo que acordáis, ¿se cumple — y dura?
Cuando una conversación sale mal, ¿aprendéis algo — o se tapa?
¿Tenéis normas propias de pareja — un «esto en casa no lo hacemos»?
Lo que os enseñó la última crisis, ¿lo tenéis todavía presente?
¿Podéis deciros lo que pensáis sin miedo?
¿Sabríais decir cómo estáis como pareja — y os saldría la misma frase?
¿Explicaríais igual, los dos, cómo es vuestra vida entera?
¿Encontráis momentos para mirar más allá de la logística de cada semana?
¿Tenéis claro qué es de cada uno y qué es de los dos?
Lo que os llega de fuera —familia, trabajo, imprevistos—, ¿os encuentra haciendo equipo?
¿Sabríais decir qué queréis como pareja, más allá de lo que toca hacer?
Aquello que os unió, ¿todavía lo sabéis encontrar?
Sea cual sea el resultado, la manera de trabajarlo es la misma: conversaciones guiadas en vuestro espacio, cada uno desde su lado — y el agente ya vigila las seis miradas por vosotros.
No, ni lo pretende. Es un acompañamiento disponible cada día, a cualquier hora, para trabajar lo que pasa entre sesiones o cuando la terapia presencial no es posible. Si hay violencia, abuso o riesgo para alguien, el agente detiene el ejercicio y os deriva a ayuda profesional inmediata.
No. Cada persona tiene su espacio, aislado técnicamente: la otra no tiene acceso y su agente tampoco. Lo único que cruza es lo que tú escribes en el espacio compartido, siempre revisándolo antes y pudiendo revocarlo cuando quieras.
Nadie. Ni para publicidad, ni para analizaros, ni para entrenar modelos de inteligencia artificial, ni para vender nada a terceros. Los servidores son propios y están en la Unión Europea.
El registro crea las dos cuentas, pero cada uno va a su ritmo. Trabajarlo tú solo ya sirve; lo que sí mejora mucho con la participación de ambos es la simulación y la sesión conjunta, porque se basan en lo que cada uno ha querido compartir.
Está afinado para la pareja, pero no es exclusivo: si tenéis otro vínculo cercano —padre e hija, hermanos, una amistad de toda la vida—, podéis trabajar igualmente. Decidle al agente qué vínculo tenéis y se adaptará: hablará de él con vuestras palabras y usará solo las herramientas que encajen (las específicas de pareja, no). La sala conjunta, la mediación y los acuerdos valen para cualquier vínculo entre dos personas.
No hay cuota ni permanencia. Cargáis un saldo con una aportación libre (de 5 a 50 €, IVA incluido) y cada respuesta descuenta el coste real del trabajo de la IA: entre 0,10 y 0,35 € por intercambio — una hora de sesión suele salir entre 3 y 7 €, la mayoría por debajo de los 5, con el 21% de IVA ya incluido. Veis el saldo en todo momento, cada mes recibís una factura simplificada del consumo y podéis borrar la cuenta y todos los datos cuando queráis.
En catalán, castellano e inglés. El agente responde en la lengua que uses tú.
Es lo contrario de lo que tiene instruido. El agente te ayuda a detectar tu propio sesgo de interpretación y los bucles de retroalimentación negativa, y te muestra cómo pueden estar recibiéndose tus mensajes. Y la simulación no se basa en tu versión del otro: se basa en lo que tu pareja ha querido explicar de sí misma en el espacio compartido, con sus palabras validadas.
Sí, como cualquier inteligencia artificial, y por eso tiene el terreno de juego limitado: no diagnostica, no hace de juez y no gestiona crisis — trabaja solo con patrones de comunicación, emociones y necesidades, aplicando las técnicas de la sección de metodología, sin sacar información de internet. Si una respuesta te parece sesgada o desafortunada, escríbenos a cures@cures.cat: las instrucciones son comunes y una corrección llega a todos a la vez.
El riesgo existe y el diseño trabaja en contra: todo apunta hacia la conversación real (prepararla, ensayarla, hacer ejercicios juntos, la sesión conjunta), y no hay ningún mecanismo de enganche — ni rachas, ni ninguna suscripción que nos interese alargar. Los recordatorios los decidís vosotros (qué días, hasta cuándo, o ninguno en modo pausa), se silencian con un clic y un acompañamiento con fecha de final es lo que os proponemos por defecto. Y si el agente detecta que hablar con él sustituye hablar con la otra persona, te lo hará notar.
Para algunos conflictos la mejor herramienta es humana, y queremos señalárosla: en Cataluña, el servicio público de mediación de la Generalitat ofrece mediación familiar con mediadores profesionales, gratuita o a precio tasado. Y si hay un sufrimiento que va más allá de la comunicación, un psicólogo colegiado o vuestro centro de salud son el camino. El propio agente os lo recomendará cuando lo vea.
El registro está abierto: un solo registro crea las dos cuentas. Activad las sesiones cargando un saldo con una aportación libre (de 5 a 50 €, IVA incluido), que se va descontando según el uso real de la IA en cada sesión. Sin cuota ni permanencia, y podéis borrar la cuenta y todos los datos cuando queráis.