Acompañamiento de pareja con inteligencia artificial: conversaciones privadas para cada miembro, mediación neutral y simulaciones para practicar las conversaciones difíciles.
Aunque las intenciones sean buenas, cada persona habla su propio lenguaje emocional y se comunica a su manera. Cuando dos lenguajes distintos se encuentran, los malentendidos aparecen con facilidad: lo que uno dice no es lo que el otro oye.
Y en relaciones desgastadas, además, tendemos a interpretar las palabras del otro de la peor manera posible. El agente hace de traductor: te ayuda a decir las cosas para que lleguen como querrías, y a escucharlas como se han querido decir.
Habla con tu agente de lo que te preocupa. Escucha, valida y te ayuda a transformar los reproches en necesidades. Todo queda en tu espacio privado.
El agente hace de mediador neutral con la información que ambos habéis consentido compartir, y os ayuda a convertir posiciones en acuerdos.
Practica una conversación difícil: el agente interpreta a tu pareja e intercala comentarios de coach para mostrarte las tensiones y cómo reformularlas.
No hace falta ser pareja: el mismo acompañamiento sirve para cualquier relación entre dos personas que queráis cuidar — padre/madre e hijo/a, hermanos, amigos o socios.
El agente no improvisa: trabaja con las técnicas de terapia de pareja con más evidencia científica, integradas en sus instrucciones y aplicadas en cada conversación.
Detecta los «cuatro jinetes» (crítica, desprecio, defensividad, bloqueo) y enseña sus antídotos: arranque suave, apreciación, responsabilidad propia y pausas. Fomenta la ratio 5:1 de interacciones positivas.
Bajo la rabia y el reproche suele haber miedo, tristeza o necesidad de conexión. El agente ayuda a encontrar y expresar esa emoción primaria, y hace visible el ciclo persecución-retirada.
Observación, sentimiento, necesidad y petición: transformar los reproches en peticiones claras, y validar siempre antes de argumentar. Un sentimiento no se rebate; se escucha.
Muchos conflictos son perpetuos porque nacen de diferencias de carácter. El objetivo no siempre es resolverlos: también es aprender a dialogar con aceptación y hacer equipo contra el patrón, no contra el otro.
No es decoración de marketing: estas técnicas forman parte de las instrucciones reales del agente y las aplica activamente en las conversaciones, mediaciones y simulaciones.
Cada miembro de la pareja tiene su cuenta y su espacio totalmente privados. Tu pareja no puede leer tus conversaciones, y el agente no las revelará nunca:
Un solo registro crea las dos cuentas vinculadas, cada una con su email y contraseña.
El agente abre él la conversación y te hace las preguntas para entender vuestro caso.
Temas por conversación, sesión conjunta moderada, check-in semanal, termómetro de la relación y ejercicios con seguimiento.
Los acuerdos que vayáis cerrando quedan recogidos en un espacio compartido, siempre con el consentimiento de ambos.
No hay suscripción ni permanencia. Cargas un saldo con una aportación libre (de 5 a 50 €) y cada respuesta del agente descuenta el coste real del trabajo de la IA — los tokens que consume cada conversación. Todo transparente: ves el saldo en todo momento dentro de la aplicación.
Cada mensaje tuyo con la respuesta del agente suele costar entre 0,10 y 0,30 €, según la longitud y profundidad de la conversación.
Una sesión de trabajo de 30-45 minutos (10-15 intercambios) sale por unos 2-4 €. Como referencia, una sesión presencial de terapia de pareja cuesta entre 60 y 90 €.
Con una o dos sesiones por semana más los check-ins, la mayoría de parejas gastarían entre 10 y 25 € al mes.
El saldo no caduca y puede recargarse cuando se quiera; los importes incluyen el IVA. El acompañamiento no sustituye la terapia profesional cuando esta es necesaria.
No, ni lo pretende. Es un acompañamiento disponible cada día, a cualquier hora, para trabajar lo que pasa entre sesiones o cuando la terapia presencial no es posible. Si hay violencia, abuso o riesgo para alguien, el agente detiene el ejercicio y os deriva a ayuda profesional inmediata.
No. Cada persona tiene su espacio, aislado técnicamente: la otra no tiene acceso y su agente tampoco. Lo único que cruza es lo que tú escribes en el espacio compartido, siempre revisándolo antes y pudiendo revocarlo cuando quieras.
Nadie. Ni para publicidad, ni para analizaros, ni para entrenar modelos de inteligencia artificial, ni para vender nada a terceros. El personal técnico de Opengea SCCL solo accede para el mantenimiento imprescindible y bajo deber de confidencialidad. Los servidores son propios y están en la Unión Europea.
El registro crea las dos cuentas, pero cada uno va a su ritmo. Trabajarlo tú solo ya sirve; lo que sí mejora mucho con la participación de ambos es la mediación y la simulación, porque se basan en lo que cada uno ha querido compartir.
Sí. Funciona igual para cualquier relación entre dos personas que queráis cuidar: padre o madre e hijo o hija, hermanos, amigos o socios. Lo que trabaja son los patrones de comunicación, no la etiqueta de la relación.
No hay cuota ni permanencia. Cargáis un saldo con una aportación libre (de 5 a 50 €) y cada respuesta descuenta el coste real del trabajo de la IA: entre 0,10 y 0,30 € por intercambio. Veis el saldo en todo momento y podéis borrar la cuenta y todos los datos cuando queráis.
En catalán, castellano e inglés. El agente responde en la lengua que uses tú.
El registro está abierto: un solo registro crea las dos cuentas. Activad las sesiones cargando un saldo con una aportación libre (de 5 a 50 €), que se va descontando según el uso real de la IA en cada sesión. Sin cuota ni permanencia, y podéis borrar la cuenta y todos los datos cuando queráis.